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Nunca habrá otro “Maracanazo”, afirma un documentalista uruguayo

WUNI News
05/31/2014 11:20 AM

Río de Janeiro, 31 may (EFE).- El documentalista uruguayo Andrés Varela, coautor de un filme sobre el triunfo de Uruguay en la final del Mundial de 1950 frente a Brasil, aseguró que “nunca habrá otro Maracanazo”, como se recuerda a esa épica victoria de la “celeste”.

“El ‘Maracanazo’ siempre será uno solo”, declaró Varela en una entrevista que publica hoy el diario Folha de Sao Paulo, realizada tras la presentación del documental sobre esa final en Brasil.

La película “Maracaná” fue realizada por Varela y Sebastián Bednarik y narra la historia de esa selección uruguaya que se convirtió en una leyenda de los Mundiales.

Según dijo Varela a Folha de Sao Paulo, es sobre todo la historia de Obdulio Varela, conocido como el “Negro jefe”, capitán de la selección uruguaya en el Mundial de 1950 y quien “lideró a un grupo de hombres humildes contra un Maracaná con 200.000 voces en contra”.

Varela dijo que, aún si Brasil y Uruguay volvieran a enfrentarse el próximo 13 de julio en la final del Mundial, que se disputará otra vez en el Maracaná, la historia nunca sería igual, hasta por los propios cambios experimentados desde entonces por el evento de la FIFA.

“En una final ahora, el estadio estaría lleno de hinchas de todo el mundo. Ya no estarían todos contra Uruguay”, como ocurrió el 16 de julio de 1950, cuando los uruguayos ganaron por 2-1 e hicieron callar al Maracaná, afirmó el cineasta.

A dos semanas del inicio del Mundial Brasil 2014, esa historia se pasea como un fantasma en el mundo del fútbol brasileño, que sufre aún con la pesadilla que supuso esa final perdida en casa.

A esa derrota aludió esta semana Edson Arantes do Nascimento “Pelé”, quien confesó que uno de sus mayores deseos de cara al Mundial es que esa historia no se repita en 2014.

“Ojalá nadie repita lo de (Alcides) Ghiggia en 1950″, dijo Pelé sobre el gol que ese jugador uruguayo anotó en el minuto 79 de esa final para sentenciar un partido que estaba 1-1 y hundir a millones de brasileños en una depresión que aún hoy es traumática.