Tráfico | T 64° H 43%

Espectáculos

El misterio del caos se instala en París con el artista Eduardo Basualdo

WUNI News
06/07/2014 11:21 AM

París, 7 jun (EFE).- El misterio del caos se ha instalado con el artista Eduardo Basualdo en París, donde este argentino de 36 años expone un gigantesco meteorito sonoro de 180 kilos ,”Teoría (La cabeza de Goliath)”, metáfora de la incertidumbre humana creada para el Palais de Tokyo.

La obra se inscribe en la recién inaugurada tercera parte de “L’État du Ciel”, temporada que de febrero a septiembre de 2014 aspira a revelar cómo algunos artistas plasman sus reflexiones sobre el estado del mundo y lo transforman con su trabajo creador.

“Especie de agujero negro que atrae interrogantes”, el “nido” de papel de aluminio sobre armazón metálico de Basualdo, que puede verse en París desde el jueves, es algo que “tiene que ver con lo desconocido punzante”, explica a Efe su autor.

Cuelga del techo con una cadena hasta quedar en medio de una doble escalinata del monumental edificio de 1937, convertido en centro de arte contemporáneo desde 2002.

Seguro de que los humanos “tenemos mucho más poder del que pensamos” y de que “las cosas son todo el tiempo como las dejamos ser”, conceptos sobre los que construye su obra, Basualdo recuerda que “bastaría que todos los humanos nos pongamos de acuerdo en que el dinero no sirve” para que dejase de funcionar.

La inconsciencia de ese poderío genera en su opinión un caos simbolizado en la cadena que retiene su gigantesco móvil, de seis por cinco metros, pieza mayor de una llamativa serie presentada en la galería Psm de Berlín en 2012, y en la feria Frieze de Londres en 2013.

“El gesto es comprimir el caos en algo”, de ahí viene el título, ilustración del gran drama humano: la “contradicción de que somos seres finitos con mentes infinitas”, apunta Basualdo , quien además de arte estudió teatro y marionetas.

La cadena, explica, funciona como el caos dada la imposibilidad de saber con total certeza si es estable o no ese único punto de suspensión del que pende a lo lejos el inmenso pedrusco, que sin embargo, al acercarse y verle mecido por el aire, parece casi un etéreo globo de papel.

“Todo son teorías, antes se pensaba que Dios existía, ahora está en duda, después se pensó que el centro del Universo era la Tierra, el Hombre, el Sol… Al fin y al cabo no hay seguridad”, relata este artista que gusta trabajar con “el misterio, la especulación y la ansiedad”.

El objetivo es también “llamar la atención del instante, para que se vuelva más potente”, matiza el artífice de “Campo de soñadores”, su intervención en la última edición de Frize NY, la principal feria de arte contemporáneo de Nueva York, celebrada este mes de mayo.

Relaciona asimismo las variadas percepciones que provoca su obra con la perversión: “decís que sí, pero después es no, después es sí, después no… Al principio parece que si te cae encima te mata, luego piensas que es liviano, luego ves que no…”

Bastaría que un eslabón de la cadena ceda para que todo caiga. “No va a pasar, pero nadie puede asegurar nada”, insiste el artista, quien recuerda haber querido ser dibujante, psicólogo y arqueólogo antes de descubrir en el arte una herramienta que le permitía profundizar en cualquier campo de su interés.

París descubre ahora su profunda y “gran metáfora del ser”, como la define el presidente del Palacio de Tokyo, Jean de Loisy, gracias a la participación de SAM Art Projects, entidad promotora de artistas de países emergentes y de intercambios con Europa.

Más allá de su belleza y del trabajo plástico, “ese gran meteorito planea encima de nosotros como un misterio y como una idea un poco inquietante, como un remordimiento”, lanza De Loisy al analizar ese “inmenso bloque de noche”, reflejo de la masa negra del Universo “y de lo que no conocemos de nosotros mismos”.

Etiquetas