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Los ríos paraguayos suben menos de lo previsto, aunque siguen las evacuaciones

WUNI News
06/10/2014 9:21 AM
Actualizada: 06/11/2014 12:24 AM

Asunción, 10 jun (EFE).- El caudal de los ríos Paraguay y Paraná subió hoy menos de lo previsto por los expertos, lo que redujo el impacto temido de las inundaciones que sufren las áreas pobladas en sus riberas en Paraguay, aunque el número de evacuados aumentó en miles de personas.

El lunes las autoridades estimaban que las crecidas afectaban a unas 129.000 personas en todo el país y aunque hoy no dieron cifras actualizadas avisaron del incremento de los desplazados en las localidades como Asunción, Ciudad del Este y Ayolas, y en el área de confluencia de los dos ríos.

También se registró la primera víctima mortal de las inundaciones, provocadas por las intensas lluvias de los últimos meses en las cuencas del Paraguay y el Paraná.

Luis Fernando Maidana falleció el lunes electrocutado en su casa en Asunción, que tenía el primer piso inundado, relató hoy a Efe su padre, Antoliano Maidana.

“Yo estaba con él y le dije que tuviera cuidado, pero ahí recibió el golpe”, dijo en guaraní Maidana.

La familia velaba hoy el cuerpo, cubierto por una bandera del club de fútbol Libertad, en la capilla del barrio de Tacumbú de la capital paraguaya, donde ocurrió el accidente.

Maidana y los vecinos se quejan de que la estatal Administración Nacional de Electricidad (ANDE) aun no ha enviado a nadie para revisar la instalación de energía de la zona.

Gran parte del barrio se encuentra inundado y hoy estaba prácticamente vacío, pues la mayoría de sus residentes había abandonado sus viviendas para refugiarse en un campamento instalado en un cuartel.

En Asunción el número de desplazados subió hoy a 45.000, cinco mil más que el lunes, en su mayoría vecinos de barriadas pobres ubicadas en zonas bajas conocidas como “bañados”, según informó hoy a Efe el jefe de operaciones de la Secretaría de Emergencias Nacional (SEN), Aldo Zaldívar.

Zaldívar dijo que “por suerte” los niveles de crecimiento del Paraguay son menores que los que las autoridades esperaban, lo cual da un poco más de margen a los servicios de emergencia.

“Hoy ha subido 4 centímetros, hasta los 5,95 metros, así que subió la mitad de lo que esperábamos”, añadió.

Según el jefe de operaciones, las familias afectadas “están mucho más calmadas, la gran mayoría ya está asentada, tranquila y consciente de la situación”, algo que permite una mejor organización para atenderlas.

Al mismo tiempo, el río Paraná subió hoy hasta los 5,35 metros de altura en la localidad paraguaya de Ayolas, donde se ubica la presa Yacyretá, compartida entre Paraguay y Argentina, en lugar de los seis metros pronosticados inicialmente.

Las autoridades han trasladado a campamentos a más de 3.500 personas que residen en barrios bajos e islas de esa ciudad, según la Entidad Binacional que gestiona la presa, que prevé que el máximo de caudal en ese punto se registre el miércoles.

Aguas arriba, en el Puente de la Amistad, que une Brasil y Paraguay, el río alcanzó los 129 metros de altura, cuando lo habitual es que esté entre 107 y 109 metros, según dijo a Efe José María Sánchez Tillería, el director técnico de Itaipú, la presa que comparten esos dos países.

Se trata del tercer mayor nivel registrado en la historia, tras los de 1983 y 1992, según un comunicado de la Dirección brasileña de la presa.

Un total de 450 familias de Ciudad del Este y Presidente Franco han tenido que ser evacuadas por la crecida, según Tillería, a las que se añaden otras 50 familias afectadas en el lado brasileño.

El técnico dijo que el caudal llegará hoy o mañana a su pico máximo en ese punto, por lo que calificó la situación como “estable”.

En cambio, aguas abajo los niveles siguen subiendo, lo que ha llevado a las autoridades del departamento paraguayo de Ñeembucú a decidir la evacuación de unas 6.000 personas asentadas en las riberas de los ríos Paraguay y Paraná, que confluyen en su territorio.

Los nuevos damnificados se sumarán a las 43.000 personas que siguen sin recuperarse de las intensas lluvias caídas entre marzo y mayo pasado en el departamento de Ñeembucú, un área baja llena de cauces y arroyos que es incapaz de absorber una gran cantidad de agua.