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Abren los bancos de Gaza tras una semana de crisis por el pulso Fatah-Hamas

WUNI News
06/11/2014 8:41 AM

Gaza, 11 jun (EFE).- Los funcionarios de Gaza comenzaron hoy a cobrar sus salarios, una semana después de que el movimiento islamista Hamas cerrara cajeros y bancos en un pulso con el partido Al Fatah y el nuevo Gobierno de reconciliación nacional que colocó a la Franja al borde de la revuelta.

A media mañana, empleados bancarios retiraron los precintos metálicos y los candados de los cajeros automáticos, a los que decenas de ansiosos gazatíes se agolparon con sus tarjetas de crédito en la mano.

“Hemos estado esperando durante una semana y por fin lo hemos conseguido”, explicaba a Efe Hani Bakir, un militar de 37 años que criticó con dureza la decisión de Hamas de cerrar los bancos y culpar de la crisis al Gobierno de unidad que juró sus cargo hace apenas un semana.

“Hemos sufrido enormemente durante siete años a causa de Hamas y ahora suman una nueva injusticia”, gritaba a su lado un joven que blandía una tarjeta de crédito y prefirió no identificarse.

Al igual que Hani, Randa, madre de siete hijos, se acercó esta mañana a la sucursal del “Banco de la Vivienda y el Comercio” del centro de Gaza tras escuchar en la emisora de Hamas, Al Aksa, que los cajeros abrirían esa mañana.

“Necesitaba el dinero. Tengo siete hijos y ya no tenía comida ni leche para darles. Esto era una injusticia”, explicó a Efe la mujer, una de las miles de funcionarias de Al Fatah en Gaza que no trabajan desde que hace siete años Hamas se hiciera con el control de la Franja, pero aún así cobran regularmente su salario.

El órdago al partido que dirige el presidente palestino, Mahmud Abas, empezó un día después de que el nuevo Gobierno palestino de unidad jurara su cargo, momento en e que el movimiento islamista, que aun controla la seguridad en la Franja, decidió bloquear los salarios que los funcionarios de Al Fatah en Gaza.

Los islamistas colocaron planchas de metal con candados y escolta policial en todos los cajeros de la ciudad, y advirtieron que no las retirarían hasta que el nuevo Ejecutivo asumiera también el pago de los cerca de 70.000 funcionarios de Hamas.

El Gabinete, dirigido por quien fuera primer ministro de Al Fatah en Ramala, Rami Handala, aceptó la responsabilidad pero pidió también al movimiento islamista tiempo para investigar los salarios y las funciones de cada empleado.

El conflicto comenzó a llegar a su fin anoche, después de que Musa Abu Marzquq, alto cargo del movimiento islamista, asegurara que los bancos abrirían este miércoles, y que todos los funcionarios cobrarían “en unos días”.

Aún así, desde los minaretes de las mezquitas de Gaza anoche se llamó a la población a una masiva movilización de protesta “contra Ramala”.

El hartazgo y la furia de la población había comenzada a multiplicarse esta semana después de que miembros del Hamas se apropiaran también de las máquinas para las tarjetas de crédito en supermercados y comercios, cerrando así todo camino para el aprovisionamiento a una población con los bolsillos vacíos.

El enésimo pulso entre las dos facciones palestinas no solo había encrespado a la población, extremadamente golpeada tras siete años de asedio militar israelí, si no que había colocado a la Franja al borde del colapso económico.

A la falta de liquidez se unía la ausencia de empleados para el resto de trámites bancarios, lo que había casi paralizado la débil economía gazatí.

Una carestía similar vivían las estaciones de servicio, muchas de las cuales se han visto abocadas a cerrar debido a la falta de carburante.

Fuentes oficiales del gremio informaron a Efe de que la situación es aún muy crítica ya que Israel, al contrario que en otras ocasiones, ha rechazado las garantías bancarias y exigido dinero líquido para el suministro de combustible.

En Gaza, los cortes de electricidad son endémicos y regulares, por lo que su cerca de 1,7 millones de habitantes, acostumbrados a sobrevivir en tinieblas, dependen de grandes y ruidosos generadores, alimentados de gasoil, para actos tan sencillos y cotidianos como encender una bombilla.