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La oposición laborista recupera el poder en Antigua y Barbuda

WUNI News
06/12/2014 1:47 PM
Actualizada: 06/13/2014 6:41 AM

San Juan, 13 jun (EFE).- El Partido Laborista de Antigua y Barbuda (ABLP) se impuso este jueves en los comicios de la excolonia británica y recuperó así el poder que perdió dos legislaturas atrás, después de haber controlado el Gobierno durante casi tres décadas.

El primer ministro saliente, Baldwin Spencer, reconoció pasada la media noche caribeña la derrota de su agrupación, el Partido Progresista de Antigua (UPP), en un mensaje dirigido a esta nación de apenas 500 kilómetros cuadrados y apenas 90.000 habitantes, mayoritariamente de origen africano, y formada por dos islas principales situadas de las Antillas menores.

Spencer transmitió sus buenos deseos al partido ganador y recordó que el futuro de Antigua y Barbuda está en manos de un pueblo que este jueves “tomó una decisión” que merece su “respeto”.

Según los datos publicados de la Comisión Electoral, y con 24.642 votos contabilizados (el 51,64 %), el ABLP lograba el 55,58 % de las papeletas y se garantizaba al menos 11 de los 17 asientos en la Cámara de Representantes, mientras que el UPP se obtiene el 41,58 %.

De esta jornada electoral, que se desarrolló con normalidad y sin incidentes destacados, sale el nuevo jefe del Ejecutivo, que será Gaston Browne, así como los 17 miembros de la Cámara de Representantes, donde hasta ahora había también un representante del Movimiento del Pueblo de Barbuda (BPM).

A la una de la mañana del viernes (05.00 GMT), el BPM contaba con el apoyo del 1,96 % de los participantes en los comicios, mientras que ninguno de partidos políticos restantes superaba el 0,5 % de las papeletas.

El reparto de los asientos restantes se dirimirá con el recuento final de los votos, que se demorará unas horas más.

Los colegios repartidos por las 17 circunscripciones electorales abrieron sus puertas a las 06.00 hora local (10.00 GMT) del jueves y cerraron a las 18.00 (20.00 GMT).

Si se cumple lo previsto, Browne será el primer ministro de Antigua y Barbuda durante los próximos cinco años, que es el tiempo establecido para cada legislatura en el archipiélago.

Browne tendrá la difícil tarea de hacer olvidar a Lester Bird, quien ha controlado la formación ganadora desde 1971 y que en 1994 llegó al poder, donde se mantuvo durante dos legislaturas.

El UPP, formación que se define socialdemócrata y progresista, había prometido poner en marcha un plan contra el desempleo, dar un nuevo impulso al desarrollo del Puerto de Saint John y reducir la dependencia del petróleo un 20% en el plazo de los próximos cinco años.

El ABLP se define también como partido de izquierdas, aunque la orientación en las formaciones de este pequeño territorio caribeño no concede excesiva importancia a su ubicación dentro del clásico espectro político.

En su programa, Browne propone centrarse también en la creación de empleo, más medios para que la Policía combata el crimen e incrementar los fondos para la sanidad local, tres de los grandes problemas que aquejan a esta economía.

Constitucionalmente, las elecciones tendrían que haberse celebrado en marzo pasado, pero el Ejecutivo retrasó la fecha bajo el argumento de que un recurso de la oposición relacionado con el proceso de registro de electores impedía fijar los comicios.

El Gobierno saliente de estas elecciones tendrá que afrontar una economía con signos de estancamiento en un país con una superficie que no llega a los 500 kilómetros cuadrados, una población que roza los 90.000 habitantes y una renta per cápita de 15.000 dólares.

Democracia parlamentaria dentro de la Comunidad Británica de Naciones, Antigua y Barbuda tiene como jefe de estado a la reina Isabel II, que ejerce su mandato a través de un gobernador, cargo que recae actualmente en Louise Lake-Tack, la primera mujer en la historia en ese puesto.

Los 17 miembros de la Cámara de Representantes formarán junto al Senado, con otros tantos miembros a los que nombra el gobernador general, el sistema parlamentario del archipiélago caribeño.

Una misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) compuesta por 16 observadores y otra de la Comunidad del Caribe (Caricom) veló por la transparencia de las elecciones.

Antigua y Barbuda es miembro de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECS, siglas en inglés), que también envió una misión observadora.