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Viggo Mortensen, la incansable búsqueda del desafío

WUNI News
06/12/2014 8:40 AM

Madrid, 12 jun (EFE).- Podía haberse conformado con vivir del rédito de su Aragorn de “The Lord of the Rings”, pero ese no es el estilo de Viggo Mortensen, que en cada proyecto busca un nuevo desafío, cuenta a Efe con motivo del estreno de “The Two Faces Of January”, un “thriller” basado en una novela de Patricia Highsmith.

La película supone el debut en la dirección de Hossein Amini -guionista de “Drive”- y pivota sobre la relación triangular entre Chester MacFarland, un elegante millonario americano (Mortensen), su esposa Colette (Kirsten Dunst) y Rydal (Oscar Isaac), un guía turístico al que conocen durante sus vacaciones en Grecia.

“Busco que la historia sea interesante y que suponga un desafío”, indica el actor en una entrevista realizada por correo electrónico. Y hacer de Chester MacFarland -un personaje que, cuando las cosas se complican con la muerte accidental de un detective privado, comienza a transitar de la finura a la chabacanería- sin duda lo fue.

“Manejar la caída de Chester sin exagerar demasiado, buscando la mejor manera de vincular su descomposición emocional al desenlace de la historia”, fue lo más interesante, explica. Por no hablar de la experiencia de filmar en lugares como Creta o Estambul.

“Me encantó rodar en Estambul. Es una ciudad enorme, complicada, con mucha historia. Tuvimos suerte en el Gran Bazar -una de las escenas más espectaculares del filme- porque pudimos rodar durante dos días festivos seguidos, cuando los mercados estaban cerrados. Después, claro, tuvimos que llenarlo de gente con vestuario de 1962″.

Si por algo se distingue Mortensen, además de por apostar por proyectos en principio más arriesgados, como la recién premiada en Cannes “Jauja”, del debutante argentino Lisandro Alonso, es por su concienzuda implicación en la creación de los personajes.

Para él, cada película es “un nuevo curso universitario”, asegura. “El juego siempre cambia, cada papel te pide investigar y estudiar cosas distintas. A veces es cuestión de aprender idiomas, acentos, actividades físicas, o de ir a conocer lugares donde ha vivido o vive el personaje”.

Así lo hizo, por ejemplo con “Eastern Promises” (2007), cuando recorrió Rusia en solitario durante quince días -y se llevó una nominación al Oscar-, o en “On the road” (2012), un papel para el que escuchó horas de grabaciones y hasta se compró la máquina de escribir de William Burroughs.

“En el caso del personaje de Chester, lo que me interesó fue investigar todo lo que pude sobre la generación de norteamericanos que se criaron entre las dos guerras mundiales, los hombres que vivieron la depresión económica de los años 30 y luego fueron soldados en la guerra contra Hitler y sus aliados”, explica.

“Para eso, hablé con los pocos ancianos que conozco de esa generación en los Estados Unidos, vi documentales sobre ellos, leí muchos relatos de la época, y estudié una gran cantidad de material fotográfico”, añade.

Tiempo para prepararse tuvo, ya que Amini tardó tres años en lograr la financiación y el resto del reparto para “Las dos caras de enero”. El actor se reunió por primera vez con Hossein Amini en su casa de Madrid a finales de 2010. Pero Amini llevaba tres años más detrás del proyecto.

“Hossein es un caballero y un gran artista. Es impresionante lo que ha conseguido con esta película, no parece para nada ser una ópera prima. Es precisa, elegante y discreta, con un ritmo ideal”, opina el actor.

El guión explora los dilemas morales y emocionales del trío protagonista, y especialmente del dúo Rydal-Chester. “Es una lucha que solo puede terminar en derrota para ambos. Lo interesante es ver cómo caen los dos en la trampa de la vanidad, y qué hacen al darse cuenta de ello”.

En la actualidad, Mortensen acaba de terminar de rodar su primera película francesa, “Loin des hommes”, basada en el relato “El invitado” de Albert Camus, una historia “sobre una amistad inesperada en un momento histórico muy complicado”.

Pero sus inquietudes artísticas no se limitan a la interpretación, ya que también escribe poemas, pinta, tiene su propia editorial y hasta ha compuesto música “new age”.

“Todas las expresiones artísticas son ramas de un mismo árbol, un árbol que mira, escucha, cambia y crece”, señala al respecto.