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Brasil eleva su producción de etanol para buscar el liderato en biocombustibles

WUNI News
06/13/2014 1:31 PM

Río de Janeiro, 13 jun (EFE).- La producción brasileña de etanol llegó a niveles récords en 2013, tras cuatro años de incertidumbre, impulsada por decisiones gubernamentales que buscan incentivar el consumo de biocombustibles y convertir al país en líder del sector.

Brasil produjo 28.000 litros de etanol en 2013, con lo que superó los máximos históricos registrados en 2008 y 2010, de acuerdo con los datos divulgados esta semana por la estatal Empresa de Investigación Energética (EPE, por su sigla en portugués), dependiente del Ministerio de Minas y Energía.

“El principal motivo para esta recuperación fue la liberación de recursos públicos para el sector sucroenergético”, declaró Denise Luna, portavoz de la EPE, al referirse a los diferentes incentivos concedidos por el Gobierno al sector, como las exoneraciones fiscales para el etanol.

En el aumento de la producción también influyó la decisión del Gobierno de elevar desde el 20 % hasta el 25 % el porcentaje de etanol que las distribuidoras son obligadas a mezclar a la gasolina que ofrecen en las estaciones de servicios.

Además de incentivar el consumo de etanol, la decisión permite a la petrolera brasileña Petrobras reducir sus costosas importaciones de gasolina.

El anuncio del aumento de la producción de etanol coincide con la decisión de la presidenta Dilma Rousseff de aumentar hasta el 6 % en junio y el 7 % en noviembre la proporción de biodiesel en la mezcla de diesel distribuida en Brasil.

Este país emergente, pionero en el sector de los biocombustibles desde la creación del etanol en la década de 1970, considera estratégicos los combustibles renovables bajo la premisa de que son más abundantes, más baratos, más eficientes y menos contaminantes.

Las medidas sembradas por el Gobierno a principios de la década pasada para fortalecer la producción de combustibles renovables está dando frutos.

Como resultado, el país cuenta actualmente con el 80,5 % de su flota de vehículos equipada con motores flex (que consumen indistintamente gasolina o etanol), según la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea).

De la misma forma el área cultivada con caña de azúcar, empleada en la producción de etanol, supera las 9 millones de hectáreas, casi un tercio más que en 2005.

La apuesta por los biocombustibles, del que Brasil es actualmente el tercer mayor productor mundial, se sustenta en su capacidad para reducir en un 90 % la emisión de gases de efecto invernadero en comparación con la gasolina y en el alto precio del petróleo, con el barril Texas sobre los 100 dólares desde finales de 2008.

No obstante, el camino de Brasil hacia el liderazgo global en la producción de biocombustibles enfrenta grandes dificultades dentro y fuera del país.

“Los biocombustibles forman parte de una estrategia que debe ser global para lidiar con los problemas de dependencia y crecimiento del sector energético frente a las fuentes fósiles, el cambio climático y la seguridad energética”, explicó a Efe Gerd Sparovek, profesor e investigador de la Universidad de Sao Paulo y uno de los expertos más destacados en esta materia.

El experto sostiene que Brasil es la mejor respuesta a la futura demanda mundial de biocombustibles debido a su relación histórica con el etanol y a su capacidad para expandir la producción agrícola sin necesidad de desmantelar la protección de áreas naturales.

Además, añadió, “Brasil posee una mejor gobernanza en aspectos sociales y medioambientales que otros productores potenciales”.

A nivel interno, uno de los principales puntos débiles de la política estratégica del Ejecutivo brasileño reside en su incapacidad para detener la creciente concentración de tierras y el empeoramiento en la distribución de los recursos agrícolas, el país más desigual de la región más desigual del mundo, según la CEPAL.

“El desafío consiste en satisfacer la demanda manteniendo un carácter más redistributivo, y eso sin regulación y apoyo a los pequeños productores no será posible en un sector tan especializado como el de los biocombustibles”, dice Sparovek.

El investigador resta peso a la idea de que estos combustibles están directamente ligados a problemas medioambientales, pero matiza que “siempre puede haber impactos indirectos ligados al aumento de la demanda, como el encarecimiento del precio de la tierra que puede derivar en la explotación de bosques y selva”.