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El Salvador da el primer paso para saldar la deuda histórica con los pueblos indígenas

WUNI News
06/14/2014 4:30 PM

San Salvador, 14 jun (EFE).- El reconocimiento de la existencia de los pueblos indígenas es apenas el primer paso que el Estado salvadoreño da para saldar la deuda histórica con esos sectores reprimidos y abandonados durante décadas.

Tras varios años de demanda y espera de los pueblos autóctonos, el Parlamento ratificó esta semana una reforma constitucional, aprobada en 2012, que reconoce la existencia de los indígenas y sus derechos, al tiempo que compromete al Estado a adoptar políticas a su favor.

La derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) fue el único partido que no apoyó la enmienda, que se ratificó el jueves con mayoría calificada (56 de 84 diputados) del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y colectivos minoritarios.

Los pueblos indígenas de El Salvador incluyen los nahuat-pipiles, los lencas, los cacahuirá y los maya-chortís.

El reconocimiento llega unos 82 años después de que indígenas y campesinos salvadoreños sufrieran uno de los mayores episodios de represión que se registran, no solo en El Salvador, sino también en Latinoamérica: la matanza de 1932.

Entre enero y febrero de ese año, el presidente militar, el general Maximiliano Hernández Martínez, aplastó una insurrección indígena y campesina que causó entre 25.000 y 32.000 muertos, según diversas fuentes.

Entre esas víctimas está el líder comunista Agustín Farabundo Martí, uno de los dirigentes de aquel levantamiento y cuyo nombre lleva el FMLN, actual partido en el poder y antigua guerrilla que se enfrentó al Ejército durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992).

Muchos indígenas, entre miles de salvadoreños más, también fueron víctimas del conflicto armado, que dejó 75.000 muertos, 8.000 desaparecidos y 12.000 lisiados.

La persecución que se desató tras la masacre de 1932 fue tal que en las décadas posteriores muchos indígenas dejaron de hablar sus lenguas y ocultaron sus verdaderos nombres y apellidos para evitar ser reprimidos.

Un siglo antes, en 1832, los indígenas de El Salvador también habían sido reprimidos tras su primer alzamiento.

Con la enmienda “hemos comenzado a saldar una deuda de más de 500 años” con los indígenas, aseveró el presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes.

El reconocimiento constitucional permitirá avances como “la recuperación de nuestros verdaderos idiomas (…), pero para eso necesitamos el apoyo del Estado”, dijo la presidenta de la Fundación Feliciano Ama, Juliana Ama.

Los indígenas tienen “derecho a la tierra, al agua, al aire puro y a valores culturales, que los practicamos”, aunque “no hay espacios suficientes como para dar a conocer nuestra verdadera cosmovisión”, afirmó la dirigente y sobrina-nieta del líder nahuat Feliciano Ama, otra víctima de la masacre de 1932.

La coordinadora del Consejo Coordinador Nacional Indígena Salvadoreño (CCNIS), Betty Pérez, indicó en tanto la “urgencia” de que el Estado de El Salvador “inicie un verdadero resarcimiento” por los “daños históricos que la población indígena ha sufrido por décadas”.

Ambas dirigentes recordaron en un reciente foro que en 2010 el entonces presidente salvadoreño, Mauricio Funes, pidió perdón en el primer Congreso Nacional Indígena a los pueblos autóctonos por el exterminio, la persecución y la negación histórica que han sufrido.

“Pero no basta con eso”, aseveró Juliana Ama, mientras que Pérez instó al nuevo Gobierno que preside Salvador Sánchez Cerén a que “también programe un congreso indígena para asumir mayores compromisos”.

La subdirectora de la organización no gubernamental Iniciativa Social para la Democracia, Iliana Segovia, dijo que es insuficiente que la Constitución reconozca plenamente a los indígenas y afirmó que el Estado debe considerar “prioritario también la ratificación del Convenio 169″ de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los derechos de los pueblos autóctonos.

El Salvador es uno de los pocos países de Latinoamérica y el Caribe, junto a Panamá, Uruguay, Surinam y Guyana, que no han ratificado el Convenio 169 de la OIT.

El procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, David Morales, comentó que el reconocimiento de los indígenas salvadoreños “será visto de manera altamente positiva por las Naciones Unidas”, que también demandaba la ratificación de la enmienda.

En 2012, durante una visita al país, el relator de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, James Anaya, lamentó que uno de los problemas que existen es que no hay datos precisos sobre cuánta es su población en El Salvador.

Ejemplo de ello es que, de los 6,1 millones de salvadoreños, el 12 % es de origen indígena según el Censo de Población de 2007, en tanto que el CCNIS asegura que es del el 17 %, de acuerdo con una encuesta de 2005.