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Fiesta del Fútbol | Fútbol

Proyecto usa el fútbol como forma de aprendizaje e inserción social en Brasil

WUNI News
06/16/2014 5:20 PM
Actualizada: 06/17/2014 10:50 AM

Río de Janeiro, 16 jun (EFE).- Decenas de periodistas extranjeros visitaron hoy las instalaciones del Instituto Bola Pra Frente, un proyecto social centrado en la educación e integración a través del fútbol en la localidad brasileña de Muquiço, en los suburbios de Río de Janeiro y una de las más desfavorecidas de la región.

La iniciativa comenzó a funcionar en el año 2000 de la mano de Jorginho, exfutbolista brasileño que formó parte de la selección que ganó el Mundial de Fútbol de 1994, y desde entonces pasan por este centro cerca de 800 niños al año que quieren seguir estudiando y que disfrutan haciendo deporte en su tiempo libre.

“Antes de traerlos aquí los inscribimos en el colegio”, afirmó Jose Antonio Mineiro, uno de los trabajadores sociales del centro que se encarga de estudiar las necesidades de la comunidad y de atraer a los niños para que participen en el proyecto y abandonen las calles.

Para formar parte del “Bola Pra Frente” (balón pa’ adelante) es necesario tener entre 6 y 17 años, vivir en una de las seis zonas en las que se divide el complejo de Muquiço y, por supuesto, tener buenas notas en el colegio.

“Si no tuviese buenas notas hoy no podría estar aquí”, respondió Luiz, un niño de 9 años que forma parte del proyecto y cuya máxima ilusión es convertirse en “una estrella del fútbol”.

La problemática principal de la zona es el narcotráfico, algo que produce que muchos jóvenes de la región abandonen los estudios de forma temprana y se unan a las bandas que hacen negocio con las drogas.

Además del narcotráfico, en la localidad existen zonas donde se viven situaciones de extrema pobreza, con hogares en condiciones insalubres que carecen de luz o agua caliente.

“Ha habido muchos casos de niños que han venido aquí en busca de cariño cuando han muerto sus padres”, explicó a Efe el director del centro, Víctor Ladeira, al hablar sobre la situación de algunos alumnos que viven situaciones complicadas, pertenecientes a familias numerosas sustentadas por un único miembro o “desestructuradas”.

En este centro, los niños combinan sus obligaciones académicas con el fútbol, la danza y la música a las cuales dedican una media de tres horas al día de lunes a viernes.

Otro de los aspectos que trabajan en este centro es la integración y el respeto, a través de la organización de torneos de fútbol mixto en el cual los niños y niñas establecen las normas del juego.

“El método educativo se basa en el lenguaje del fútbol, lo cual les hace más llevadero el aprendizaje”, aseguró una de las profesoras mientras mostraba las tarjetas rojas y amarillas que se enseñaban a los niños en función de la “gravedad” de su comportamiento en el aula.

Todo el material deportivo que necesitan es facilitado por la institución y también tienen servicio gratuito de desayuno y comedor para los niños.

Jorginho creó “Bola pra Frente” con una inversión personal de un millón de dólares procedentes de un contrato publicitario con una marca de material deportivo y que decidió utilizar para poner en marcha este proyecto social en su comunidad natal, de la cual también es originario Donato, exjugador del Deportivo La Coruña.

“La ayuda que procede del Gobierno se hace a través de la Ley de incentivo al deporte, que permite a las empresas que invierten en proyectos sin ánimo de lucro recibir deducciones fiscales”, aseguró Ladeira al hablar sobre las donaciones e inversiones que hacen las empresas.

Este tipo de contribuciones elevan el presupuesto del proyecto hasta cerca de 1.36 millones de dólares al año.

El presidente del proyecto, Jorginho, no estuvo presente hoy durante la visita de los periodistas debido a compromisos profesionales, ya que está a punto de concretarse su fichaje como entrenador de un equipo de fútbol de Dubai para la próxima temporada.

Los alumnos del centro recibieron ayer la visita de Kobe Bryant, estrella de los Ángeles Lakers que hizo las delicias de los más pequeños.