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Inmigración

La Cruz Roja coordina en Arizona ayuda humanitaria a menores centroamericanos

WUNI News
06/17/2014 6:11 PM
Actualizada: 06/17/2014 6:54 PM

Nogales (EE.UU.), 17 jun (EFE).- Las organizaciones humanitarias se han volcado en las últimas semanas en donaciones para los menores centroamericanos que cruzan solos la frontera y llegan al estado de Arizona (EE.UU.), donde la Cruz Roja está coordinando la entrega de todas las ayudas a los albergues habilitados.

En declaraciones a Efe, la portavoz de la Cruz Roja Americana, Cynthia Gutierrez-White, explicó que esta organización está ayudando también a establecer enlaces por medio de llamadas telefónicas a las familias de los niños.

La Cruz Roja Americana entregará los donativos recibidos a los albergues donde están siendo enviados los menores centroamericanos que llegaron solos a territorio estadounidense y el Gobierno comprará ropa nueva para que estos tengan una muda cuando salgan del lugar.

“Nosotros hicimos un esfuerzo local para traer ropa, mucha gente donó para ayudarles a estos niños porque solo tienen con lo que llegaron”, dijo Arturo Garino, alcalde de la ciudad Nogales, en el condado de Santa Cruz (suroeste).

Según el burgomaestre, las cajas con la ropa que donó la comunidad fueron entregadas a la Patrulla Fronteriza, sin embargo, el Gobierno federal no aceptó las donaciones y estas fueron cedidas a la Cruz Roja.

Las autoridades también han habilitado lavadoras y secadoras en el interior del centro de procesamiento en el que se encuentran los menores -la mayoría proveniente de Guatemala, Honduras y El Salvador- hasta que sean trasladados a los albergues.

“La gente sigue llegando con lo que llevan puesto y sin un dólar”, dijo María Eugenia Carrasco, representante de Derechos Humanos en Tucson.

Además, a Arizona no solo arriban menores indocumentados. Según los activistas, cada día llegan a la estación de buses Greyhound en Tucson entre 7 a 12 familias, que son liberadas por las autoridades migratorias.

“Muchos de ellos cruzaron por la frontera entre Douglas y Agua Prieta, parece que se pasaron la voz de que los liberan más fácil si cruzan por allí que si cruzan por Texas”, comentó Carrasco.

“Dicen que de todo lo que han pasado lo peor ha sido los días bajo la custodia de la Patrulla Fronteriza, se quejan del frío, de los cuartos donde los tienen, y que solo comen galletas con jugo”, complementó.

Voluntarios de Casa Mariposa, la organización que inició esta movilización de ayuda para los inmigrantes liberados, también han ofrecido hospedaje y comida.

“Esto se creció mucho y ahora hay muchas organizaciones involucradas, muchas personas están ayudando”, comentó Kristina Schalabach, representante de Casa Mariposa, quien dijo que ha hospedado en su casa a familias liberadas.

Las donaciones materiales y monetarias en Tucson están siendo canalizadas a través de la Pastoral Servicios Comunitarios Católicos del Sur de Arizona bajo el nombre de ‘Mujeres inmigrantes y niños llegando a nuestra comunidad’.

En otros estados del país las autoridades y organizaciones humanitarias siguen habilitando lugares para acoger a los menores.

En California, la Base Naval de Ventura, donde se alojan cientos de menores inmigrantes indocumentados, está contratando personal temporal durante un período de cuatro meses para ayudar con la supervisión de los niños.

En Florida, las autoridades están incrementando el número de camas de los albergues disponibles para acoger a los menores centroamericanos y estudian la posibilidad de abrir un nuevo centro.

Las cifras más recientes proyectadas por las autoridades de inmigración calculan que al finalizar el 2014, el número de menores indocumentados que cruzan solos la frontera podría llegar a los 90.000.

Ante la crisis de menores inmigrantes que ha disparado todas las alarmas, el Gobierno estadounidense urgió el pasado día 12 a los padres centroamericanos a no dejar que sus hijos viajen a la nación norteamericana solos o a través de redes de tráfico de personas.

Según las autoridades, muchos de esos niños viajan solos o con traficantes de indocumentados llamados por sus padres para reunirse con ellos en Estados Unidos o huyen del clima de violencia en sus países propiciado sobre todo por las pandillas.