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Economía | Inmigración

La crisis lleva a universitarios puertorriqueños a emigrar en masa a EE.UU.

WUNI News
06/24/2014 3:42 PM
Actualizada: 06/26/2014 5:37 PM

San Juan, 24 jun (EFEUSA).- La crisis económica y la falta de empleos de su ámbito en Puerto Rico lleva a miles de universitarios puertorriqueños con experiencia profesional a emigrar a EE.UU., como es el caso de tres jóvenes ingenieros que en el último mes han emprendido una nueva vida en ese país.

En entrevista con Efe, Pedro Eloy Guzmán, Jesús Manuel De León y Jaime Rodríguez, de entre 27 y 33 años, comentan cómo se vieron forzados a emigrar ante la dificultad de conseguir trabajo en su isla natal relacionado con su especialidad, pese a que los tres tienen experiencia y méritos profesionales.

Según datos del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico durante 2012 emigraron a EE.UU. unas 75.000 personas, que tenían una edad media de 33 años. De todas ellas, el 52 % tenía algún tipo de formación universitaria (lo que supone un notable aumento respecto al 43 % de un año antes) y el 35 % estaban casadas.

Guzmán encarna por tanto a la perfección el perfil del emigrante puertorriqueño: Tiene 33 años, está casado, es padre de un hijo y tiene un bachillerato en Ingeniería Eléctrica con licencia de Ingeniero Profesional.

En su opinión, el ámbito de la ingeniería en Puerto Rico está “supersaturado” debido a la gran cantidad de jóvenes que se graduan de Ingeniería en la isla, frente a las pocas oportunidades que hay porque las empresas no están generando suficiente dinero para contratarlos.

“Eso, junto a que el mercado laboral es un ecosistema relativamente cerrado, hace que el ingeniero se vea como uno más del montón”, relata Guzmán, quien quedó desempleado el pasado noviembre, después de haber trabajado en Alternate Concepts, Microsoft, Boston Scientific y Doral Bank.

Tras esas experiencias, cinco empresas lo contactaron para ofrecerle trabajo, pero todas le decían lo mismo: “Te queremos hacer una oferta pero la economía nos aguanta. Te avisaremos”.

Ante la incertidumbre y tras cinco meses buscando una oportunidad de empleo, su esposa le sugirió que buscara trabajo en las oficinas de Microsoft en Seattle, donde está la sede del gigante estadounidense.

Finalmente, Amazon, con oficinas también en Seattle, contrató a Guzmán, quien lleva menos de un mes en esa ciudad y habla ya de “un cambio bastante grande, a nivel profesional y personal”.

“La cultura corporativa acá es mucho más libre que en Puerto Rico, porque el ambiente es más tranquilo, y fomentan que cualquier empleado pueda impactar a la empresa”, comenta en conversación telefónica con Efe.

Similar historia describe De León, de 33 años también, casado y con estudios graduados en Ingeniería Eléctrica y una maestría en Administración de Empresas.

Luego de trabajar desde 2006 como ingeniero en varias compañías de telecomunicaciones, la última de ellas no renovó su contrato y quedó desempleado en una isla que acumula ya casi ocho años en recesión.

“El campo está saturado: Hay mucha más oferta que demanda”, indica De León, quien desde hace tan sólo unas semanas que vive y trabaja en Nueva York, un estado donde reside una amplísima comunidad puertorriqueña y que en la actualidad es el tercer destino más frecuente entre los emigrantes de la isla, antecedido por Florida y Pensilvania.

Hasta ahora, De León nunca había pensando en emigrar, porque siempre había querido quedarse en su isla natal, pero cuando se vio sin empleo se dio cuenta de que “me iba a ser difícil encontrar trabajo en Puerto Rico”.

Según las estadísticas oficiales más recientes, durante 2012 Puerto Rico perdió un 1,5 % de su población a causa de la emigración, ya que recibió la llegada de unos 20.000 inmigrantes, pero despidió a cerca de 75.000 emigrantes.

Por su parte, Rodríguez, el más joven de este trío de ingenieros (27 años), coincide con sus colegas en que la ingeniería en Puerto Rico está “sumamente saturada” de profesionales.

“Hay muchísimos estudiantes que terminan la universidad con notas perfectas, aprueban la reválida y obtienen certificaciones, pero aún así no consiguen trabajo y muchos de los que sí lo logran es por amiguismo”, asegura.

Rodríguez cuenta con estudios graduados en Ingeniería Civil y una maestría en Administración de Proyectos de Construcción, pero en su isla natal únicamente ha podido encontrar trabajo como camarero.

Admite que como mozo lograba más dinero que cuando alguna empresa lo contrataba por horas trabajando bajo contratos de servicios profesionales, una modalidad que no le garantiza ningún tipo de protección o cobertura social.

Ahora, el joven ingeniero se encuentra en la ciudad de Saint Joseph en el estado de Misuri, desde donde dice sentirse “asustado, solo, nervioso” porque no conoce a nadie, pero a la vez “contento de haber iniciado una aventura o un capítulo nuevo” en el libro de su vida.

Al igual que sus colegas de estudios, Rodríguez hubiera preferido seguir viviendo en Puerto Rico, pero, ante la falta de perspectivas profesionales que se ajusten a sus estudios, “no me quedaba otra opción”.