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Todavía me siento un niño recién nacido en el flamenco, asegura Farruquito

WUNI News
06/24/2014 3:16 PM
Actualizada: 06/24/2014 2:11 PM

Nueva York, 24 jun (EFE).- El bailaor Farruquito ha vuelto a Nueva York después de diez años para dar unas clases magistrales en el World Music Institute y para templar gaitas para una gira en la que mostrará su evolución como artista, aunque se sienta todavía “como un niño recién nacido del flamenco”.

“Vengo más maduro que antes, sí, pero el flamenco es algo muy difícil y uno no alcanza su madurez tan pronto. Yo lo pienso así y todavía me siento un niño recién nacido comparado con otra gente que admiro. Gente que ha vivido una época que no podré vivir jamás”, dice el bailaor en una entrevista con Efe.

Nueva York es su ciudad favorita de los Estados Unidos. Aquella a la que viajó con cinco años en medio de la gira “Flamenco Puro” con su familia, la casta de El Farruco, su abuelo, y la estirpe de los Montoya, troncal en la tradición flamenca. Y aquella que, en el año 2001, lo encumbraba desde las páginas del New York Times, como la mayor promesa del flamenco.

Tras una década de interrupción, en la que vivió su polémico accidente de tráfico en 2005 en el que fue condenado de homicidio imprudente, Farruquito traerá en septiembre su gira “Improvisao”, que entre el 5 y el 12 de septiembre recorrerá Alburquerque (Nuevo México), Nueva York, Chicago (Illinois) y Miami (Florida).

Esta gira, que en la Gran Manzana tendrá como escenario el Skirball Center y, aún por cerrar, el Joyce Theatre, supone una oportunidad para Farruquito para demostrar al público estadounidense cómo ha evolucionado él y viceversa.

“Ya he visto muchísima evolución, gracias al festival flamenco de Nueva York, a la gente, a los flamencos que vienen por aquí. El público está con ganas de ver flamenco, con una afición con más conocimiento. Al conocerlo más lo disfrutas mucho mejor”, explica a Efe Juan Manuel Fernández Montoya, verdadero nombre de Farruquito.

Antes de entregarse a su público, se ha entregado a sus alumnos, pues ha dado dos clases magistrales en el World Music Institute. “Es muy difícil explicar el flamenco”, reconoce.

“Trato siempre de encontrar las palabras, de ponerles ejemplos, de hablarles de la filosofía que tiene, que no es un ejercicio ni un deporte. Es una manera de ser. Y que hay que ser aficionado al flamenco en general, aunque uno se dedique solo al baile, el canto o la guitarra”, detalla.

“No es una profesión que me levanto y algo. Me levanto y soy, me acuesto y soy. Yo soy flamenco, no hago flamenco”, añade.

En estas clases se ha lanzado con el inglés. “Algunas palabras las digo en inglés y otras en español. Pero la gente me dice que hable en español, que quieren saber las palabras del flamenco”, asegura.

De cara a la gira, reconoce que vuelve “con la esperanza de volver a sentirme como me sentía antes aquí. Tengo mucho que agradecer a esta tierra, a todos los Estados Unidos, aunque Nueva York sea mi ciudad favorita”, asegura.

Por contra, reivindica también la importancia del flamenco para España. “Es cultura de España, una de las más importantes. Todos los que vienen de aquí (Estados Unidos) a allí (España) quieren ver flamenco. Y cada vez que organizo un cursillo siempre tengo más gente de fuera que de España. Es un detalle”, apunta.

Perteneciente a la tradición más pura, pero inevitablemente asentado en el siglo XXI, Farruquito se reconoce “conservador en mis cosas pero tengo 31 años, soy joven”, aunque no le gusta la palabra de moda en el flamenco: la fusión.

“Lo de la palabra fusión siempre lo he entendido de otra manera. Entiendo compartir, compartir con otra gente de otros géneros musicales, pero les tengo respecto a las otras músicas y al flamenco y considero que yo siempre sigo siendo flamenco”, concluye.

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