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Ciencia y Tecnología

Pompeya y la aceleración “in extremis” de un programa para su conservación

WUNI News
06/28/2014 7:51 AM

Roma, 28 jun (EFE).- Derrumbes, hurtos y huelgas se suceden día a día en el yacimiento de Pompeya, cuya situación se ve amenazada por la lentitud en la aplicación de un plan de conservación cofinanciado por la Unión Europea (UE) que las autoridades de Italia se afanan ahora en aplicar “in extremis” antes de su vencimiento, en 2015.

Las malas noticias en relación con Pompeya aparecen cotidianamente en la prensa local, de tal modo que ya se habla de su “segunda destrucción” o de la “maldición” de esta urbe que el pasado jueves volvió a registrar su enésimo derrumbe.

Pompeya fue arrasada y sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C junto con otras ciudades aledañas como Herculano o Estabia y no fue hasta 1748 cuando se produjo su descubrimiento, y se convirtió, con el tiempo, en una de las áreas arqueológicas más importantes del país.

Asimismo, los empleados de este lugar han llevado a cabo una huelga encubierta durante esta semana convocada por los sindicatos, que organizaron una serie de asambleas a las que los trabajadores acudieron en masa en horario laboral y provocaron, así, su cierre momentáneo.

Una situación que ha sonrojado al país, al contemplar las imágenes reproducidas por los medios que muestran a cientos de turistas a la espera de la reapertura del sitio bajo un sol de justicia.

Los sindicatos reclaman, entre otras cosas, el cobro de pagos atrasados a los trabajadores y la contratación de más personal para gestionar este vasto e importante yacimiento, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.

Salvatore Altieri, secretario general de la Confederación Italiana de Sindicatos de los Trabajadores en Nápoles (CISL, en sus siglas italianas), refirió durante una entrevista con Efe que el número de trabajadores es muy inferior al que Pompeya requiere.

“El área ocupa 66 hectáreas que son vigiladas por solo 135 vigilantes divididos en cinco turnos. Por esta razón denunciamos la falta de personal que impide que el yacimiento sea visitado de manera adecuada por los turistas que atraviesan el planeta únicamente para conocerlo”, dijo.

Por otro lado, el sindicalista criticó el desarrollo del conocido como Gran Proyecto Pompeya, presentado en 2011 por el entonces primer ministro, Mario Monti, con el objetivo de tutelar su protección entre 2011 y diciembre de 2015.

Este Gran Proyecto está dotado de 105 millones de euros, de los cuales, en un primer momento, 41,8 millones provenían del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), si bien el pasado marzo la Comisión Europea decidió aumentar su dotación hasta los 74 millones, sin sobrepasar, eso sí, el presupuesto total del protocolo.

Durante una entrevista con Efe, el actual superintendente de Pompeya, Massimo Osanna, reconoció que este programa no actuó de forma inmediata en sus inicios aunque en la actualidad todos sus esfuerzos están dirigidos a acelerar su aplicación antes de su vencimiento.

Y es que el objetivo de los gestores de Pompeya es “aprovechar el máximo dinero posible” de dicho protocolo comunitario antes de que su plazo de vigor toque a su fin.

“Tratamos de acelerar las posibilidades de inversión. Hemos comenzado varias obras dentro del yacimiento que estarán finalizadas dentro del plazo (…). Buscamos optimizar los tiempos para gastar el máximo posible”, agregó Osanna.

El programa comprende la rehabilitación de 39 zonas de Pompeya, de las cuales solo se ha concluido una, la de la Casa del Criptopórtico, el pasado febrero y por un valor de 853.342 euros.

No obstante, según un informe del Ministerio de Cultura al que tuvo acceso Efe, otras diez obras de mantenimiento están en curso en este momento y finalizarán dentro del plazo previsto por la UE con un coste total de cerca de 15 millones, el 14,8 % del presupuesto del Gran Proyecto.

Además, otras dos obras ya han sido adjudicadas: la adecuación de la Región VII por un valor de cinco millones y medio de euros y la restauración de los frescos de la Casa de Venus, por casi un millón.

Osanna explicó que no solo invertirán el dinero en la restauración sino que ya contemplan la creación de nuevos itinerarios temáticos, la adecuación del acceso para discapacitados o la reorganización de diversos puntos museísticos, entre otras medidas.

Los italianos, en los últimos tiempos, han vuelto a mirar a Bruselas para pedir una prórroga en el desarrollo del proyecto pero la UE ya ha advertido de que eso no se producirá.

Por esta razón, Osanna abogó por continuar la restauración mediante otras vías de financiación como el mecenazgo, que no se trataría necesariamente, según él, de “privatizar, sino de colaborar” con el fin de garantizar el mantenimiento de Pompeya, potente motor turístico y económico para la región de Campania y para Italia.