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Obama buscará acelerar la deportación de niños inmigrantes con nuevas medidas

WUNI News
06/29/2014 11:42 AM
Actualizada: 06/30/2014 11:34 AM

Lucía Leal

Washington, 29 jun (EFE).- El presidente de EE.UU., Barack Obama, pedirá mañana al Congreso que le permita acelerar la deportación de los niños centroamericanos que llegan a la frontera, al dar mayor flexibilidad a su Gobierno para repatriarlos y destinar otros 2.000 millones de dólares a la crisis, informó hoy una fuente oficial.

Sobrepasado por el flujo de niños inmigrantes que llegan solos a la frontera estadounidense a un ritmo de 90 por día, el Gobierno de Obama ha decidido imprimir rapidez a un proceso que generalmente lleva a la deportación, pero pasa antes por largos meses de detención de los menores en centros desbordados.

“El lunes, la Casa Blanca enviará una carta que informa al Congreso de que pediremos más recursos y flexibilidad para lidiar con el aumento significativo en detenciones de niños e individuos de Centroamérica que cruzan a EE.UU. por la frontera suroeste”, dijo hoy a Efe un funcionario de la Casa Blanca, que pidió el anonimato.

El mandatario pedirá en primer lugar al Congreso que revise las normas actuales para dar más autoridad al secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, con el fin de acelerar la deportación de los niños procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador.

La ley estadounidense prohíbe al Departamento de Seguridad Nacional deportar a los niños inmigrantes inmediatamente después de su llegada al país si su nación de origen no comparte una frontera con EE.UU., como ocurre con los menores centroamericanos.

El objetivo del Gobierno de Obama es obtener la autorización del Congreso para hacer ese proceso más similar al de los niños que llegan desde México, que pueden ser deportados fácilmente poco después de su entrada en el país.

Actualmente, los niños centroamericanos interceptados al llegar al país son reubicados en instituciones federales o con parientes dentro del país a la espera de que su caso avance a través del sistema de justicia migratoria estadounidense, un proceso lento pero que al final conduce a la deportación en la mayoría de los casos.

El Gobierno de EE.UU. ha adoptado últimamente un tono más duro para advertir que los niños que están llegando a la frontera entran en un proceso de deportación y no podrán acogerse a la reforma migratoria que debate el Congreso ni a otras políticas en vigor.

“No envíen a sus hijos a la frontera. Si llegan, los enviaremos de vuelta y, lo que es más importante, podrían no llegar”, dijo Obama en una entrevista esta semana con la cadena de televisión ABC.

Hasta ahora, el Gobierno de Obama ha anunciado medidas como la apertura de nuevos centros que sirven como albergues para los niños, el último de ellos inaugurado este viernes en Artesia (Nuevo México), pero ve cómo los recursos que dedica al problema se consumen rápidamente ante la creciente llegada de los menores.

La Casa Blanca también pedirá al Congreso más flexibilidad para “aumentar las penas” contra los “coyotes” y aquellos que “trafican con migrantes vulnerables, como los niños”, según la fuente.

El Gobierno de Obama avisará además al Congreso de su intención de solicitar una “legislación de gasto suplementario de emergencia”, que se prevé que ronde los 2.000 millones de dólares aunque esa cifra aún está sujeta a cambios, de acuerdo con la fuente.

La Casa Blanca esperará a que el Congreso vuelva de su receso actual, que dura hasta el 7 de julio, para presentar formalmente la solicitud de nuevos fondos.

El dinero se dedicaría a “detener, procesar y cuidar adecuadamente a los niños” detenidos en la frontera, que suman unos 52.000 en los últimos 9 meses.

La legislación incluiría además “una estrategia agresiva de disuasión centrada en la deportación y repatriación de inmigrantes” que han llegado “recientemente” al país, un auge “sostenido” en la seguridad en la frontera y un aumento “significativo” de los jueces de inmigración, que se dedicarían con prioridad a la crisis.

Por último, los fondos permitirían aumentar la cooperación con los países de Centroamérica para repatriar a los inmigrantes, “afrontar las causas” de la migración y “comunicar las realidades de estos viajes peligrosos” a los ciudadanos centroamericanos.

El Gobierno estadounidense anunció el pasado 20 de junio que destinaría 254 millones de dólares más a Honduras, Guatemala y El Salvador con el fin de ayudar a la reinserción de los migrantes que sean repatriados y para programas de desarrollo social y seguridad.

El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, se reunirá este martes en Panamá con líderes de El Salvador, Honduras y Guatemala con el fin de profundizar la estrategia conjunta ante la crisis, según adelantó hoy el citado funcionario de la Casa Blanca.