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Tribunal argentino dictará el próximo viernes sentencia por crimen de un obispo

WUNI News
06/29/2014 1:50 PM

Buenos Aires, 29 jun (EFE).- Un tribunal argentino dictará el próximo viernes sentencia en el juicio oral contra el exgeneral Luciano Benjamín Menéndez y el excomodoro Luis Fernando Estrella por el asesinato del obispo católico Enrique Angelelli durante la última dictadura militar (1976-1983).

La Fiscalía y las cuatro querellas que actúan en el juicio, iniciado en noviembre pasado, solicitaron al Tribunal Oral Federal de La Rioja (1.150 kilómetros al noroeste de Buenos Aires) la pena de prisión perpetua para ambos acusados.

Mientras, las defensas de los acusados solicitaron la absolución de sus asistidos, según informaron fuentes judiciales.

Previo a la lectura de la sentencia, el jueves habrá una misa en La Rioja, una celebración ecuménica en la tumba del obispo, una marcha de antorchas y una vigilia, organizadas por la Iglesia local y organizaciones humanitarias.

Menéndez, de 87 años, y Estrella, de 81, están acusados como presuntos coautores mediatos del asesinato de Angelelli.

Además del crimen del religioso, los dos exmilitares son juzgados por presunta asociación ilícita y tentativa de homicidio calificado en perjuicio de Arturo Aído Pinto, colaborador del prelado.

La causa contaba originalmente con cinco imputados, pero tres de ellos murieron antes del inicio del juicio: el exdictador Jorge Rafael Videla, fallecido en mayo de 2013, el exministro del Interior Albano Harguindeguy, muerto en octubre de 2012, y el expolicía Juan Carlos Romero, fallecido en septiembre de 2013.

Angelelli, que formó parte de un grupo de obispos que denunció las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura, murió el 4 de agosto de 1976 tras volcar la camioneta que conducía por una carretera de La Rioja.

En el momento de su muerte, Angelelli, que tenía 53 años, llevaba consigo un informe con las pesquisas que había realizado sobre el asesinato de dos sacerdotes y un laico a manos de militares.

El régimen militar trató de hacer creer que la muerte del obispo se debió a las lesiones sufridas por el accidente automovilístico cerca de la localidad riojana de Punta de los Llanos.

Angelelli y Pinto regresaban hacia la capital provincial tras una misa en la localidad de Chamical en recuerdo a los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, asesinados por la dictadura en julio de 1976.

Pinto declaró ante la Justicia que el vuelco del automóvil que conducía Angelelli fue provocado por otro vehículo que les persiguió y encerró y que, después del percance, tras recuperar la conciencia, vio el cuerpo de Angelelli fuera del vehículo con signos de lesiones en la nuca.

La necropsia confirmó que el prelado falleció de un golpe con un elemento contundente en el hueso occipital y que sufrió además la fractura de varias costillas, entre otras lesiones.

La causa fue archivada durante la dictadura, pero la Justicia decidió reabrirla en 2006.

Durante la etapa de instrucción, la Justicia estableció que Angelelli fue asesinado porque estaba tras las pistas de los homicidios de Murias y Longueville, crímenes por los que en diciembre de 2012 fueron condenados a prisión perpetua Menéndez, Estrella y el policía Domingo Benito.

Unas de las pruebas clave presentadas en este juicio fueron aportadas por el papa Francisco: una carta y un informe sobre los asesinatos de Longueville y Murias que habían sido enviados al Vaticano por Angelelli.

“Estamos permanentemente obstaculizados para cumplir con la misión de la Iglesia. Personalmente, los sacerdotes y las religiosas somos humillados, requisados y allanados por la Policía con orden del Ejército”, aseguraba en su carta Angelelli.

Menéndez acumula varias condenas a prisión perpetua en distintos juicios por delitos de lesa humanidad.

Además del obispo Angelelli, 19 religiosos desaparecieron o fueron asesinados durante la denominada “guerra sucia” en Argentina, entre ellos, las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon.

Otros once religiosos fueron secuestrados, torturados y liberados y 22 más fueron detenidos, según organizaciones humanitarias, que cifran en 30.000 los desaparecidos durante la última dictadura.