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Ana Bustelo pone imágenes a los cuentos y poemas de Mario Benedetti

WUNI News
07/01/2014 7:51 AM

Madrid, 1 jul (EFE).- La ilustradora Ana Bustelo ha sido la encargada de poner imágenes a algunos de los cuentos y poemas del uruguayo Mario Benedetti en “La vida y otras geografías”, una antología apta para lectores a partir de diez años.

Publicada por Edelvives, la obra incluye una recopilación de cuentos y poemas del escritor y poeta Mario Benedetti (1920-2009) realizada por Miguel Herráez bajo los epígrafes “Entender el amor”, “Dueños de la tierra”, “Soledad tan desolada” y “Entonces usted muere”.

Los cuentos “Los pocillos”, “Familia Iriarte” y “Almuerzo y dudas” abren el libro, a los que siguen los poemas “Estados de ánimo”, “Luna congelada”, “Te quiero”, “Los formales y el frío” y “Amor, de tarde”.

En el prólogo se recuerda que Benedetti, antes de ser escritor, en su “paisito” fue muchas otras cosas, entre otras empleado público, taquígrafo, vendedor de repuestos automotores, traductor y periodista.

Su huella, plasmada en más de cien publicaciones, abarca todas las formas literarias, y el uruguayo podría ser, según la nota biográfica inicial de esta antología, “el mejor testigo y notario de la clase media y de los grupos más desprotegidos de la sociedad latinoamericana, el que mejor ha sabido trazarlos con realismo pero también con ironía”.

También se recuerda el exilio y la persecución política que sufrió a lo largo de toda su vida ante la asunción, desde niño, del principio de la protesta frente a la injusticia, una semilla que prendió en él siendo estudiante de primaria.

Las ilustraciones de Ana Bustelo se han fijado en las tazas, platos y cafeteras que el escritor describe en el cuento “Los pocillos”, en la bella joven de la “Familia Iriarte”, en las postales de Montevideo que aparecen en “Geografías” o en las maletas y aviones de “Acaso irreparable”.

El capítulo “Entonces usted muere” es el último de esta antología, en el que se incluye el poema “Más o menos la muerte”.

“La muerte es solo un niño de cara triste, un niño sin motivo, sin miedo, sin fervor, un pobre niño viejo que se parece a Dios”, escribió Benedetti, un poeta que escribía a la muerte “como parte de la vida”.