Tráfico | T 73° H 87%

Latinoamérica

El Río Paraguay sigue su avance e inunda más viviendas en Asunción

WUNI News
07/01/2014 2:26 PM
Actualizada: 07/01/2014 10:20 PM

Asunción, 1 jul (EFE).- El Río Paraguay entró hoy otros cuatro centímetros tierra adentro en Asunción, ante la aprensión de las familias que viven en el límite actual del agua, mientras el presidente, Horacio Cartes, prometía “soluciones definitivas” para los 230.000 damnificados por las inundaciones en todo el país.

En el barrio Azteca 2 de la capital paraguaya el agua marrón de la crecida por las lluvias de los últimos meses va formando una capa cada vez más alta en la casa de Néstor Mendieta.

Mendieta no ha salido aún porque está a la espera de recibir las placas de aglomerado y uralita que el Gobierno está donando a los afectados para que se monten un refugio en otro lugar, según dijo.

Lo construirá “en la calle, como toda la gente, en las veredas, no nos dan un predio”, dijo.

Al lado de su casa, la plaza del barrio ya está llena de barracas improvisadas, iguales a las que se pueden ver en aceras y calles en el resto de la ciudad, incluso frente al Congreso.

El agua está también dentro de la vivienda de Roberto Salinas, pero él ha decidido quedarse para evitar que le roben lo poco que tiene y porque tampoco sabe a dónde podría ir.

“Estoy haciendo una balsita ahí dentro (de la casa). No tenemos ubicación cerca acá para quedarnos”, explicó.

Las inundaciones por las riadas también afectan a Argentina, donde hay 14.000 evacuados, y Brasil, con 50.000, según las autoridades.

En Paraguay los damnificados son mayoritariamente gente pobre que vivía en zonas de riesgo en las márgenes de los ríos.

A ellos el presidente Cartes les prometió hoy ayuda inmediata y “soluciones definitivas” para que no estén expuestos al peligro, aunque no dio más detalles.

El mandatario comenzó con esa breve mención un largo discurso ante ambas cámaras del Congreso, en el que brindó su primer informe anual de gestión desde que asumió el poder el pasado agosto y en el que no volvió a abordar la emergencia.

El río Paraguay alcanzó hoy los 7,19 metros de altura en el puerto de Asunción, tras subir seis metros en cuatro meses, según la Dirección de Meteorología e Hidrología.

En su cuenca alta el nivel se mantuvo hoy estable o bajó levemente, lo que es una buena señal de la previsible reducción del caudal en los próximos meses, aunque la Dirección alerta de una nueva subida cuando se inicie la época de lluvias, en octubre.

A corto plazo, las autoridades y agencias internacionales se esfuerzan por responder a las necesidades de las personas desplazadas.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) citó hoy a los servicios sanitarios, el agua y el manejo de basuras como los problemas principales en los asentamientos precarios donde viven muchos de los desplazados.

Por ejemplo, en los campamentos instalados en los terrenos de la Primera División de Infantería en Asunción, donde el pasado domingo vivían 8.098 evacuados, solo había entre 45 y 50 baños, es decir, uno para más de 160 personas, según dijo a Efe entonces el teniente coronel Cándido Chamorro.

La Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) ha indicado que ya no quedan sanitarios químicos portátiles en el país.

Para paliarlo, la OPS, en coordinación con las autoridades paraguayas, construirá letrinas tradicionales en algunos lugares y en otros instalará unos módulos sanitarios con inodoro, lavatorio y ducha, explicó hoy a Efe Emilio Ramírez, Asesor en Desarrollo Sostenible y Salud Ambiental.

El proyecto forma parte de un plan de respuesta elaborado de forma conjunta por las diferentes agencias de la ONU, que han pedido a la sede del organismo tres millones de dólares de su fondo de emergencias para financiarlo, según dijo a Efe el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Paraguay.

En los asentamientos son frecuentes los casos de enfermedades respiratorias y diarreas, pero no se trata de un número superior a lo esperado en esta época del año, aclaró a Efe Carlos Castillo, Representante de la OPS en Paraguay.

Al mismo tiempo, Castillo alertó que una vez que baje el nivel del río quedarán aguas residuales que pueden convertirse en criaderos de mosquitos que trasmiten el dengue.