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Berlín arranca de Moscú y Kiev un compromiso de trabajar por un alto el fuego

WUNI News
07/02/2014 3:56 PM
Actualizada: 07/02/2014 7:51 PM

Berlín, 2 jul (EFE).- Moscú y Kiev se comprometieron hoy a trabajar juntos por lograr un nuevo alto el fuego, respetado por ambas partes y bajo la supervisión de la OSCE, en medio de una iniciativa diplomática lanzada desde Alemania para contener la explosiva situación en el sureste de Ucrania.

Este fue el resultado de la reunión, fuera de agenda, impulsada por el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, y con asistencia de sus homólogos ruso, Serguéi Lavrov, y ucraniano, Pavlo Klimkin, así como del francés Laurent Fabius.

Los cuatro ministros rehuyeron todo triunfalismo y admitieron que quedan muchos pasos por dar y muchos flecos pendientes, incluso hasta conseguir el que sería el primer punto visible de la iniciativa: el inicio de conversaciones destinadas a lograr un alto el fuego duradero, a más tardar el sábado.

“Hemos conseguido este acuerdo ante la situación explosiva que se vive en Ucrania”, afirmó el anfitrión Steinmeier, en una comparecencia junto a sus tres homólogos, tras una reunión que se confirmó el mismo martes por la noche y a la luz de la ofensiva lanzada por Kiev tras dar por terminado el alto el fuego.

Hasta que se materialice esa tregua “será preciso dar muchos pasos aún”, insistió Steinmeier, para reconocer que, pese al diálogo constructivo logrado a escala de los diplomáticos, esa cita no iba a ser “la solución a todos los problemas”.

Lavrov, por su parte, destacó los “dramáticos acontecimientos ocurridos” los dos días pasados, en alusión a la ofensiva de Ucrania en el sureste del país y como elemento determinante para responder de inmediato a la iniciativa alemana.

Los cuatro ministros insistieron en hablar en términos de “compromiso” y de “principio de acuerdo”, así como en la necesidad de emprender un diálogo, por mucho que no lograron concretar los términos en que se proponen lograrlo.

De acuerdo con el documento emitido al término de la reunión, el primer objetivo es la apertura de negociaciones, mientras que Rusia se compromete a “contribuir” al establecimiento de controles fronterizos con la parte ucraniana, siempre y cuando se haya establecido y verificado un cese de las hostilidades.

Las labores de verificación y vigilancia del alto el fuego quedarán a cargo de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), aunque también ahí está por aclarar en qué términos se desarrollará esa tarea.

La reunión de Berlín se celebró bajo el impacto de la ofensiva lanzada por Kiev contra los separatistas prorrusos, tras el fin del alto el fuego unilateral.

El reto ahora, en palabras de Steinmeier, es lograr que ese “diálogo constructivo” se “plasme en realidades duraderas y sólidas”.

Una cuestión que podría empezar a fraguarse en la cena de trabajo entre los cuatro titulares de Exteriores, este miércoles, jornada en que Ucrania acaparó la agenda política alemana, no solo por la situación en ese país, sino también por la presencia en Berlín del secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.

La visita del líder de la Alianza se enmarcaba en los preparativos de la cumbre de la OTAN del próximo octubre, en Gales, y en la reclamación de Rasmussen de lograr que los Estados miembros aumenten sus gastos de defensa, menguados por la crisis.

La escalada en Ucrania desplazó esta cuestión de la agenda, con mensajes de talante distinto por parte del representante de la OTAN y de la canciller alemana, Angela Merkel.

Rasmussen apremió a Rusia a “cambiar de rumbo” para posibilitar la distensión en el conflicto, mientras Merkel insistía en llamar al retorno a los tiempos del “diálogo constructivo” con Moscú.

Rusia es “una amenaza hacia la paz lograda tras el fin de la Guerra Fría”, afirmó Rasmussen ante la canciller, quien rehuyó hablar de nuevas sanciones contra Moscú, pese a no descartar que pueda hacerse en el futuro.

Merkel reiteró la necesidad de recuperar el “diálogo constructivo” que había mantenido en el pasado la OTAN con Rusia, aunque lamentó que, en los diez días que duró el alto el fuego, no hubiera “ningún gesto” hacia la distensión por parte de los separatistas prorrusos.

El Gobierno de Berlín había expresado ya reiteradamente su “comprensión” por la decisión de Kiev, mientras Steinmeier escribía, en una columna para el popular diario “Bild”, la necesidad de “explorar todas las posibilidades para evitar una escalada aún mayor de violencia”.