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Bayreuth, los ratoncitos de “Lohengrin” se comen al cocodrilo de “Sigfrido”

WUNI News
08/01/2014 7:42 AM
Actualizada: 08/01/2014 7:13 AM

Berlín, 1 ago (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth (Baviera) cerrará hoy la primera ronda de la temporada con el “Ocaso de los Dioses”, la pieza final del “Anillo del Nibelungo” de Frank Castorf que ha sido ya profusamente abucheada por el público, fascinado en cambio por el “Lohengrin” de Hans Neuenfels.

El coro de ratoncitos de colores ideados por Neuenfels se ganó el favor del público, que aplaudió frenéticamente la reposición de esta producción, el jueves, después de haberla acogido entre protestas la temporada de su estreno, en 2010.

Lentamente el tradicionalista festival bávaro se han acomodado a la idea de Neuenfels, que a su vez ha suavizado algunos elementos hasta convertir en triunfal una escenografía que disfraza al coro dirigido por Eberhard Friedrich como roedores de laboratorio.

Las criaturas del “Lohengrin” han sido felizmente adoptadas por la familia wagneriana, que asimismo recibió con fuertes ovaciones a su director musical, Andris Nelsons.

En cambio sigue sin encajarse el “Anillo” de Castorf, por mucho que también ahí se ovacione a la batuta de Kirill Petrenko o las voces de los solistas.

La primera pieza de la tetralogía, el “Oro del Rhin”, fue aceptada aún sin grandes protestas, pero a partir de ahí el público empezó a perder la paciencia ante las provocaciones de Castorf, que ya en su estreno, en 2013 y coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Wagner, desató una tormenta de abucheos.

Con “La Valkiria” se escucharon los primeros signos de abierto descontento hacia la versión del “Anillo” que discurre entre plantas petroleras, moteles y ambientes poscomunistas, a lo que siguió la pieza de más difícil digestión, “Sigfrido”.

Tal como ya ocurrió en 2013, la aparición en el momento cumbre de la pieza de cocodrilos articulados, primero tratando de copular y luego engullendo mobiliario o incluso al Ave del Bosque, desató la tempestad.

Se llegará así hoy al “Ocaso”, última pieza de la tetralogía, con un muy buen balance en el apartado musical y suerte desigual para las escenografías de esa temporada 103 de Bayreuth.

La temporada se abrió el día 25 con la reposición de “Tannhäuser” marcada por una interrupción por avería técnica en el primer acto y abucheos a su creador, Sebastian Baumgarten.

Con “El Holandés Errante”, asimismo un reestreno, se aplaudió con creces la batuta de Christian Thielemann y algo más discretamente el concepto de la producción de Jan Philipp Gloger.

Con el “Sigfrido” volvió la furia del público hacia Castorf, en presencia además de la más ilustre asidua del festival, la canciller Angela Merkel, que este año no acudió a la apertura de la temporada pero sí a la tercera pieza del “Anillo”, más el “Lohengrin”.

El hecho de que no haya producciones nuevas -algo habitual en Bayreuth, en la temporada siguiente del estreno de un “Anillo”- ha deslucido un poco la presencia mediática y asistencia de público al festival, que por primera vez ofreció entradas “último minuto” por internet para algunas galas.

Con el “Ocaso” de Castorf se cierra el primer ciclo de las siete piezas programadas en esta temporada -”Tannhäuser”, “Holandés”, “Lohengrin”, más las cuatro del “Anillo”-.

Como ya ocurrió en el estreno del año pasado, el dramaturgo berlinés no ha salido aún a saludar al término de las tres primeras piezas, pero se ha por hecho que lo hará tras el “Ocaso”.