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España acaba el Mundial con dos bronces y una docena de barcos finalistas

WUNI News
08/10/2014 5:09 AM
Actualizada: 08/10/2014 12:01 PM

Moscú, 10 ago (EFE).- El Mundial de Piragüismo 2014 ha concluido hoy en Moscú con el bagaje de dos bronces logrados por Marcus Cooper en K-1 500 y Saúl Craviotto en K-1 200 metros para España, que ha tenido doce embarcaciones finalistas, entre ellas el K-4 1.000 que ha sufrido la rotura de timón cuando buscaba medalla cerca de meta.

Un total de 80 países han tomado parte en el XLI Campeonato del Mundo de aguas tranquilas, celebrado en las remodeladas instalaciones del campo de regatas olímpico en Moscú’80, que ha cosechado los elogios unánimes de los participantes por ofrecer un equipamiento excepcional y único en el mundo.

La cita mundialista ha dejado mayor igualdad competitiva, la espectacular mejora de algunas naciones, la irrupción en la categoría sénior de nuevas figuras como el brasileño Isaquias Queiroz, y la ausencia por retirada de leyendas como el noruego Eirik Veras Larsen y el británico Tim Brabants, así como el descenso de rendimiento de la potente Alemania.

La selección española ha sido protagonista en la clausura, en la que Marcus Cooper ha sumado la primera medalla del equipo, por la presencia de Saúl Craviotto compartiendo el bronce en K-1 200 y la rotura del timón del K-4 1.000, que le dejó fuera de regata cerca de la meta.

El bimedallista olímpico Craviotto ha revalidado en Moscú el bronce mundialista de 2013 tras llegar con el mismo tiempo -34.270- que el vigente campeón olímpico, el inglés Edward Mckeever, lo que precisó una minuciosa revisión de la foto ‘finish’ hasta tal punto que el catalán ha llegado corriendo al podio mientras que en el mástil de banderas no ondeaba la española.

Craviotto se ha colocado en el podio, a modo de capa, una bandera española para contrarrestar la falta de la enseña en el mástil, y así ha quedado recogido en la ‘selfie’ captada por el sueco Petter Menning, nuevo subcampeón mundial (34.088), que completaba el canadiense Mark de Jonge (33.961), pletórico por su oro tras la plata del pasado año.

Por su parte, el K-4 1.000 español ha sufrido la rotura del timón de la embarcación cuando ocupaba la quinta posición en los 250 metros finales de la regata, que ha provocado la descalificación del barco al invadir calles ajenas a la 8 por la que competía la tripulación integrada por Javier Hernanz, Rodrigo Germade, Oscar Carrera e Iñigo Peña.

El K-4 español, que ha recibido el aplauso de consolación de los espectadores, ha llegado a la línea de meta por la calle 3 tras deambular por el campo de regatas ante la desesperación e incredulidad de los palistas españoles, que se veían cortadas sus aspiraciones de luchar por el podio.

Una buena salida del barco español le había permitido meterse en el grupo de cabeza y no dar tregua al K-4 portugués, que finalmente ha sido el subcampeón del mundo, con el que el equipo que dirige Luis Brasero remaba emparejado y al que ha llegado a tocar por la rotura del timón que le dejó ingobernable.

La medalla de oro ha correspondido a la hasta ahora subcampeona mundial Chequia (2:46.724), segundo ha sido Portugal (2:46.939) y tercera Hungría (2:49.039), que liderada por el incombustible Zoltan Kammerer ha retornado al podio del que se cayó en 2013.

Por su parte, Cooper ha alcanzado la plata en K-1 500 metros con la que ha cerrado su desbordante actuación en la capital rusa en el estreno en la competición mundial sénior del joven mallorquín de 19 años.

En una llegada ajustadísima, con los tres medallistas en el mismo segundo, ha sido tercero (1:39.691) por detrás del danés René Poulsen (1:39.190), subcampeón olímpico en Pekín 2008 y ayer bronce en K-1 1.000 metros, que se ha adjudicado la carrera, y del húngaro Bence Dombuari (1:39.531), bronce mundial el pasado año.

Cooper, campeón del mundo júnior en K-4 1.000 metros en 2011, exhibió su ambición desde el inicio de la regata con una salida veloz que ha sabido mantener durante toda la carrera, suficiente para auparse al podio y lograr la medalla, que ya anunció que podía “rascar” si las cosas le salían bien.

En la otra final de 500 metros, el K-2 500 de Rubén Millán y Diego Piña ha sido sexto (1:31.720) en una regata en la que el podio ha correspondido a Eslovaquia (1:28.187), con Hungría segunda (1m.28s.203) y Bielorrusia tercera (1:30.528).

También en final A, el balear Sete Benavides ha repetido en C-1 200 el cuarto puesto (38.716) que le dio el diploma olímpico en Londres 2012 mientras que el C-2 de Raquel Rodríguez y Jenifer Casal ha ocupado la novena plaza (2:19.471.) en 500 metros.

En finales B 500 metros Isabel Contreras ha sido cuarta (1:55.507) y Adrián Sieiro (1:51.563) segundo en K-1 y C-1, respectivamente, y Tono Campos y Diego Romero (3:39.001), cuartos en C-2 1.000 metros.

En los relevos de 200 metros el K-1 de España -Corbera, Contreras, Lazkano y Barrios- no ha podido superar la eliminatoria al ser octavas mientras que han sido sexta en K-1 -Craviotto, Garrote, Arévalo y Toro- y en C-1 -Cal, Sieiro, Oliveira y Benavides-.

Ayer sábado, las cuatro embarcaciones españolas en finales A han tenido que conformarse con el sexto puesto del K-2 1.000 de Miriam Vega y Begoña Lazkano; el séptimo para el quíntuple medallista olímpico David Cal en C-1 1.000 metros, y los octavos de Paco Cubelos en K-1 1.000 metros y el K-4 500 de María Corbera, Isabel Contreras, Eva Barrios y Ana Varela.