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Economía

La subida del IVA propicia la mayor contracción en Japón desde el tsunami

WUNI News
08/13/2014 7:07 AM

Tokio, 13 ago (EFE).- La reciente subida del IVA en Japón ha motivado una contracción de su economía del 6,8 % anualizado, el mayor retroceso sufrido desde el tsunami de 2011 y un bache que puede forzar al Gobierno de Shinzo Abe a replantear su estrategia para la recuperación.

Con respecto al trimestre anterior, el producto interior bruto (PIB) de Japón se encogió un 1,7 % ante el frenazo de la demanda interna motivado por el incremento del impuesto sobre el consumo y la persistente debilidad de las exportaciones, según mostraron los datos publicados hoy por el ejecutivo nipón.

El consumo, que supone en torno al 60 % de la economía nipona, retrocedió un 5 % con respecto a enero-marzo, mientras que las exportaciones, otro de los motores de la tercera economía mundial, se contrajeron un 0,4 %.

Componentes clave como la inversión del capital corporativo también mostraron una importante contracción, en este caso del 2,5 %.

Incluso la inversión del sector público, una de los tres pilares que ha potenciado desde 2013 el primer ministro nipón dentro de su estrategia para la recuperación económica (conocida como “Abenomics”), se encogió un 0,5 %.

La mayoría de analistas daba por hecho un batacazo así en abril-junio en un país tan excepcionalmente sensible al incremento del IVA -el cual pasó del 5 al 8 % el pasado 1 de abril- y algunos incluso temieron un patinazo mayor.

Por su parte, la Bolsa de Tokio, donde ya se anticipaba un frenazo económico para el segundo trimestre del año, cerró hoy con un moderado avance al considerar inversores que los datos se situaron finalmente dentro de las previsiones menos catastrofistas.

Pese a que la contracción de abril-junio de este año fue mayor que la registrada la última vez que el país subió el IVA hace 17 años (entonces fue de un 3,5 anualizado) el Gobierno nipón quiso lanzar hoy un mensaje de tranquilidad y recordó que las cifras presentadas estaban “dentro de lo previsto”.

“Este retroceso se irá suavizando a lo largo con el tiempo”, aseguró en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo el ministro de Economía y Política Fiscal, Akira Amari.

Amari también dijo que el panorama económico es “optimista” y que el PIB está “destinado a crecer considerablemente” durante el período julio-septiembre, con base en datos recientes que muestran una mejor disposición de las empresas para potenciar la inversión o una mayor confianza por parte de los consumidores.

Algunos economistas creen que esta ralentización podría llevar al Gobierno a compilar un presupuesto extraordinario en el actual ejercicio fiscal, que en Japón concluye el 31 de marzo de 2015, para dar fuelle a la economía.

Más divididos se muestran los analistas a la hora de prever si el el Banco de Japón (BoJ) apostará por activar pronto un paquete de estímulo adicional con idéntico objetivo.

Algunos sostienen que lo hará si, una vez difuminado el efecto del IVA, el rebote económico no es lo suficientemente sólido, aunque una mayoría parece creer que la entidad emisora, que no ha modificado su evaluación sobre la economía y ha destacado signos de recuperación en la demanda externa, no moverá ficha a corto plazo.

El BoJ implementó en abril de 2013 un agresivo programa de compra de activos, el segundo pilar del “Abenomics”, con el que busca acabar con el ciclo deflacionario que ha golpeado al país en la última década.

A la espera de que las propuestas del primer ministro para acometer sustanciosas reformas estructurales -la tercera flecha del “Abenomics”- obtengan algún resultado tangible, el Gobierno deberá replantearse a su vez si aplazar o no la subida adicional del impuesto sobre el consumo que hay prevista para el año próximo.

En 2012 el parlamento acordó que en abril de 2015 el IVA pasaría del 8 al 10 por ciento ante el preocupante incremento de la deuda pública nipona (que duplica su PIB) y las dificultades para sostener la seguridad social, una maniobra que tal vez se postergue visto el golpe que ha supuesto la última subida del gravamen.

Andrés Sánchez Braun