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Presidente de Costa Rica dice que hacinamiento en cárceles es preocupante

WUNI News
08/13/2014 7:00 PM

San José, 12 ago (EFE).- El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, reconoció hoy que el hacinamiento en las cárceles del país es un tema “preocupante” y aseguró que su Gobierno trabajará para solucionar el asunto.

“El tema de la cantidad de personas privadas de libertad con una situación sistemática de violación de sus derechos es atroz y eso dice mal de cualquier democracia y muy mal de la nuestra”, manifestó el mandatario en la conferencia de prensa posterior a la reunión semanal con sus ministros.

Solís respondió así a una pregunta acerca de una audiencia que lleva a cabo este martes en México la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por una denuncia contra Costa Rica relacionada al exceso de población carcelaria.

El presidente dijo que las denuncias de hacinamiento carcelario en el país son “preocupantemente ciertas” y que su Gobierno atenderá la situación “con mucha fuerza”.

Solís dijo que con el estado actual de las cárceles prolifera “la violencia y las malas prácticas” entre los privados de libertad y sus personas cercanas.

El presidente expresó también su preocupación por el alto número de personas encarceladas sin condena, de las mujeres y los jóvenes privados de la libertad.

En los últimos años, el exceso de población carcelaria ha ido en aumento en el país centroamericano.

Para 2008 fue de un 1 %, en 2009 de 9,8 %, en 2010 de 23,4 %, en 2011 del 28,1 %, en 2012 de 31,8 % y en 2013 de 36 %.

Las cárceles de Costa Rica tienen una capacidad para cerca de 10.000 reos, pero en ellas hay recluidos unos 13.500.

Según las autoridades, esto se ha debido, entre otras razones, a los tribunales de flagrancia, que emiten condenas rápidamente, y a un mayor trabajo de la Policía en la persecución del delito.

En la actualidad hay iniciativas para combatir el problema que van desde la construcción de más espacios carcelarios, hasta la posible utilización de pulseras electrónicas que permitan a algunos privados de la libertad cumplir sus condenas en sus casas.