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La décima Delhi y la nueva segunda ciudad más poblada del mundo

WUNI News
08/23/2014 12:08 PM

Nueva Delhi, 23 ago (EFE).- Mientras la población urbana de la India crece a pasos agigantados y Delhi se acaba de convertir en la segunda ciudad más populosa del planeta, el gigante asiático es también el país con más habitantes en zonas rurales.

Esto se debe a la importancia del crecimiento natural de la población, que aporta a las ciudades indias un 45 % de sus nuevos residentes, frente al 20-30 % que emigran desde el campo, explicó a Efe el catedrático del Instituto Internacional de Ciencias de la Población, R. B. Bhagat.

La Partición que en 1947 dio lugar a los actuales India y Pakistán causó el mayor movimiento migratorio de la historia, en el que en un corto periodo de tiempo más de 10 millones de personas se desplazaron a uno u otro lado de la frontera.

Un mes después de que la India declarase su independencia, la capital del país había pasado de 700.000 a 1,5 millones de habitantes, pero aún entonces no se podía medir demográficamente con ninguna de las grandes ciudades del momento.

En las dos últimas décadas, la población de Delhi se duplicó hasta alcanzar los actuales 25 millones de residentes, lo que la convierte en la segunda urbe en número de personas tras Tokio, de acuerdo con un informe publicado recientemente por las Naciones Unidas.

Con la llegada de nuevos moradores, la ciudad se ha expandido, mientras que en zonas como Nueva Delhi ha disminuido su población, afirmó el experto en migración.

No obstante, la creación de nuevos núcleos urbanos dentro del área metropolitana de la ciudad no es solución suficiente para el mayor problema que plantea el crecimiento demográfico masivo: la vivienda.

Entre el 15 y el 20 % de la población delhí vive en barrios de chabolas, donde la falta de espacio hace que familias enteras vivan en habitáculos de dos o tres metros cuadrados.

Sham Saran tiene 58 años y hace 40 que abandonó su Moradabad natal, en el vecino estado de Uttar Pradesh, para buscarse la vida en la por aquel entonces emergente Delhi.

Como muchos otros, este limpiador ha acabado en una barriada abarrotada de gente y “problemas”, obligado a lidiar con la falta “de colegios, agua y espacio”, además de con la “gran suciedad” que caracteriza a estos enclaves.

“Sólo hay un servicio para todo el barrio y está muy sucio. Si quieres utilizarlo te tienes que llevar tu propia agua, porque allí no hay. Por eso mucha gente decide defecar en el bosque o en la vía del tren, donde muere alguien cada dos o tres días”, se lamentó Saran a Efe.

La población de los barrios de chabolas continúa en aumento en la capital india, pero los nuevos residentes tendrán que compartir los metros ya ocupados, porque, a juicio del catedrático Bhagat, no se crearán nuevos enclaves.

El experto se pregunta “dónde está el terreno disponible” para ello, aunque su voz denota que no espera respuesta.

A la escasez de viviendas se suma también la de agua, ya que en Delhi existe una brecha del 24 % entre la demanda y el suministro real de este producto básico, según datos gubernamentales.

De hecho, los expertos calculan que entre 1950 y 2050 la disponibilidad de agua en la India bajará de los 5.177 metros cúbicos por persona a 1.140 debido al incesante aumento de la población.

Colas interminables en las estaciones de metro y largas filas de vehículos esperando en los semáforos son estampas habituales en la capital del gigante asiático.

También lo son las nubes de polvo causadas por la contaminación, algo a lo que Shivee Aswal, una estudiante natural de la norteña Lucknow, no termina de acostumbrarse.

A pesar de llevar un año viviendo en la ciudad, la joven todavía se queja de no poder “ver ni siquiera el sol o la luna” cuando sale de su casa.

En compensación, Delhi ha conseguido hacer frente a otros desafíos planteados por el incremento de residentes, en parte gracias a que “el desarrollo de las ciudades está en manos de los estados”, dijo Bhagat.

“Mientras que Bengala y Maharastra -estados de Calcuta y Bombay- tienen otras grandes ciudades de las que cuidar, Delhi es en sí un estado. Por eso ha crecido en términos de infraestructuras y oportunidades de empleo”, concretó.

Una leyenda india dice que “cualquiera que construya una nueva Delhi, la perderá”, ya que el territorio que hoy ocupa la ciudad acogió en el pasado otras nueve capitales desaparecidas.

Si la Delhi postbritánica consigue superar el enorme reto de la inmigración, se convertiría probablemente en la primera en romper la “maldición”.

Noemí Jabois