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El alemán Degenkolb gana la quinta etapa, Matthews sigue líder

WUNI News
08/27/2014 8:33 PM

Ronda (Málaga), 27 ago (EFE).- El alemán John Degenkolb (Giant Shimano) volvió a mostrarse intratable al esprint con un segundo triunfo consecutivo en la Vuelta junto al Tajo que divide en dos la ciudad de Ronda, punto final de una jornada calurosa de 180 kilómetros a la que ase aferró al maillot rojo de líder el australiano Michael Matthews (Orica).

Otro tajo de Degenkolb, cuyo triunfo le sentó como una puñalada trapera a su rival francés Nacer Bouhanni, quien reclamó haber sido encerrado contra las vallas por el alemán. Nadie vio nada. Ni los jueces. Triunfo claro, autoritario, del más fuerte al esprint, que sumó su séptima etapa en la Vuelta.

Final para velocistas, que resistieron a los abanicos del Tinkoff de Contador, a las maniobras del Movistar de Quintana y Valverde y al ritmo frenético del Sky de Froome. El Alto de El Saltillo, aliciente del día, no asustó a nadie. Los favoritos asomaron pero no se golpearon. Llegarán a la primera cita con final elevado en medio minuto.

Se oyeron quejas de los ilustres en la salida de Priego de Córdoba por el calor, como si alguien pudiera controlar ese factor en pleno mes de agosto en el corazón de Andalucía. “Esto es una locura”, “Es muy duro correr en estas condiciones”, decían “Purito” y Cancellara. “¿ Qué quieren, que haga frío?, señalaba un paisano de la localidad.

Para el Sky de Froome la Vuelta rueda por un “Sáhara” español que sobrecalienta los motores de los ciclistas. Asusta pensar que el pelotón de 198 corredores, aún sin retirados, consume cerca de 4.500 bidones. Siempre hay motivos para quejarse: en el Giro es el frío, en el Tour los adoquines y las rotondas, en la Vuelta la calima.

Pues bajo el sol se apresuró a despegarse del grupo el triple campeón del Mundo contrarreloj, el “tanque” alemán Tony Martin, que siempre intenta una escapada como entrenamiento para el Mundial, de esas largas. Antes del kilómetro 100 regresó al pelotón y dejó solo al holandés Pim Ligthart, luchando en la sierra subbética, entre inmensos olivares.

Pero el valiente claudicó coincidiendo con la maniobra del Tinkoff a 35 de meta. Los hombres de Contador se echaron al monte como aquellos bandoleros de antaño que trabajaban en la zona, pero con la única intención de pillar a alguien desprevenido con los abanicos.

Qué mejor que un abanico en el horno del corazón de Andalucía, a un paso del inicio del Puerto de El Saltillo, adonde el grupo llegó partido, con todos los favoritos a bordo. Y los esprinters. En la cima, antes de la bajada a Ronda, coronó Amets Txurruka para mantener el jersey de su compañero Lluis Mas.

Tinkoff creó desconfianza. Por eso Movistar, con Valverde, tensó en el descenso, y luego el Sky de Froome, que rebañó dos segunditos en un esprint intermedio, impuso su tren en el llano antes de la recta donde iban a aparecer los bólidos. Los “gallos” ya estaban en La Zubia, pensando en la primera cumbre propicia para el asalto.

La ciudad que resistió de manera heroica la invasión francesa, hecho que dio origen al bandolerismo, vivió un desenlace al esprint en el que un alemán se opuso al triunfo de un francés, que le acusaba de haberle hecho una de Curro Jiménez.

No hubo caso. Ni polémica. Degenkolb es el mejor en ausencia de Marcel Kittel y Greipel. Mientras Bouhanni esperaba un cambio de opinión de los jueces, el germano no se quejaba de nada. Ni del calor.