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El nuevo ministro de Economía de Francia reabre el debate sobre las 35 horas

WUNI News
08/28/2014 5:14 AM

París, 28 ago (EFE).- El nuevo ministro francés de Economía, Emmanuel Macron, ha reabierto el debate sobre la semana laboral de 35 horas al declarar que está dispuesto a autorizar que las empresas deroguen esa norma si hay “acuerdos mayoritarios” con los trabajadores.

Macron se mostró abierto a esa posibilidad en una entrevista publicada hoy por el semanario “Le Point” y realizada el pasado lunes, es decir, la víspera de su nominación como responsable de Economía e Industria.

“Podríamos autorizar a las empresas y a los sectores, en el marco de acuerdos mayoritarios, a derogar las reglas de tiempo de trabajo y remuneración. Ya es posible para las empresas en dificultades. ¿Por qué no extenderlo a todas las empresas, a condición de que haya un acuerdo mayoritario con los asalariados?”, declaró Macron.

El ministro considera que esa medida podría contribuir a “salir de esa trampa donde la acumulación de derechos dados a los trabajadores se transforma en el mismo número de obstáculos para los que no trabajan”.

No obstante, el ministro reconoció que se trata de un planteamiento “difícil de explicar y de aplicar, especialmente cuando se es de izquierdas”, en relación a una medida emblemática aprobada en 2000 por Martine Aubry, entonces ministra de Trabajo y actualmente alcaldesa de Lille, que rebajó el tiempo de trabajo semanal de 39 a 35 horas.

El ministro, de 36 años y dedicado antes a la banca de inversión, señaló que, si bien es cierto que el socialismo luchó por ampliar los “derechos formales de los trabajadores”, en la actualidad “la realidad invita a reflexionar sobre los derechos reales de todos, incluidos y sobre todo de los que no tienen empleo”.

Las reacciones a la proposición del ministro, que se publica un día después de que se supiera que el número de desempleados aumentó el pasado julio un 0,8 %, no se hicieron esperar, con críticas a la insinuación del ministro desde los sindicatos y aplausos desde la patronal.

“No es una buena idea”, declaró en los micrófonos de “Europe 1″ el secretario general de la CFDT, Laurent Berger, quien sí validó la mayoría de reformas sociales aprobadas desde la llegada de François Hollande a la presidencia de Francia en 2012.

Sin embargo, el presidente de la patronal (Medef), Pierre Gattaz, se alineó con la propuesta del responsable de Economía del gobierno del primer ministro Manuel Valls.

“Si una empresa necesita trabajar 40 horas, hay que hacerlo”, declaró el representante de los empresarios en “France Culture”, donde consideró que la legislación debe “adaptarse” y “simplificarse”.

Harlem Désir, actual secretario de Estado de Asuntos Europeos y anteriormente primer secretario del Partido Socialista (PS), desmintió, sin embargo, que el Ejecutivo se planteara modificar la ley de las 35 horas, un símbolo laboral de la izquierda francesa.

“No hay un proyecto para cuestionar las 35 horas” sino “una voluntad de desarrollar la negociación social en las empresas” sobre aspectos como “la defensa del empleo” o “la organización del tiempo de trabajo”, precisó Désir en la televisión “iTélé”.

Macron, que trabajó en la banca Rothschild de 2008 a 2012 y ha sido consejero económico del gabinete de Hollande, fue nombrado titular de Economía e Industria el pasado martes, en sustitución de Arnaud Montebourg, cuyas críticas a la política económica del Ejecutivo provocaron una crisis de Gobierno.

En el pasado, el primer ministro, Manuel Valls, ya se había declarado favorable a revisar la jornada semanal de 35 horas, una herramienta concebida para favorecer el empleo y reducir el paro.

Esa legislación, que la OCDE considera que es posible que haya creado empleos suplementarios aunque es “costosa y su impacto a largo plazo es incierto”, ha sufrido varias modificaciones menores a lo largo de los últimos 14 años.

Según datos de la Unión Europea (UE), donde la jornada laboral media por semana en sus Veintiocho Estados miembros es de 37,2 horas, en Francia se trabajan de media 37,4 horas por semana, lejos de las 30 horas que trabajan los holandeses y también de las 42,1 horas semanales de los griegos.